Como hacer insecticida y abono casero: Te lo explicamos

Cómo hacer un insecticida casero

Si decides que tu jardín o que tus plantas no se llenen de agentes químicos para luchar contra las plagas y los insectos, la mejor opción es elaborar un insecticida casero.

Existen numerosas recetas y trucos para elaborarlos y cada uno está indicado para un tipo determinado de plaga o insecto. En este artículo vamos a hablarte de los más importantes, aunque ampliaremos información más adelante en un segundo artículo.

Un fertilizante que funciona muy bien, es uno hecho a base de ortigas. Las ortigas tienen mucha capacidad para repeler plagas e insectos de todo tipo. Para elaborarlo vamos a necesitar lo siguiente:

– Ortiga fresca
– Agua

– Pulverizador

Las cantidades van a depender de lo que vayas a usar. Si es para un jardín entero, entonces vas a necesitar hasta 2 kilos de ortigas por cada 20 litros de agua, pero si lo quieres para tus macetas y poco más, pueden servir unos 200 gramos y 2 litros de agua.

Para elaborarlo tienes que poner a macerar las ortigas en una botella o en un recipiente cualquiera (preferentemente cerrado). Debes dejar las ortigas en el agua durante 5 días y a ser posible alejado de la luz solar. Posteriormente cuélalo para eliminar los restos de la planta y pulveriza con ese líquido las plantas. Procura hacerlo con generosidad e incidiendo en tallos y parte posterior de las hojas.

Abono natural o casero ¿cómo hacerlo?

En este artículo vamos a enseñarte cómo elaborar un abono orgánico, natural y casero para tus plantas. Generalmente, usamos abonos químicos que sí bien pueden tener mejores efectos para nuestras plantas, a la larga pueden ser negativos para el suelo del jardín o no muy consecuentes con el medio ambiente.Hay miles de formas de elaborar un abono orgánico, en general, una opción muy buena es ir echando en un recipiente o en una bolsa todos los desechos orgánicos que vayas generando a lo largo de una semana.

Cuando hablamos de desechos orgánicos no hablamos de productos que hayan pasado un proceso industrial, carnes o pescados, sino peladuras de frutas, restos de césped, hojas caídas o incluso cáscaras de huevo.

Cuando consigamos una buena cantidad, tenemos que enterrar todo esto en un agujero lo suficientemente alejado de la superficie para evitar que asciendan olores. Esto se debe realizar en otoño. Una vez que pasen unos 3 meses (hacia la primavera aproximadamente) se puede desenterrar esta mezcla y utilizarla para abonar las plantas en esta época.

¿Como hacer abono organico?

Hacer abono orgánico requiere su tiempo. Hay personas que piensan que simplemente añadiendo restos de verduras y hojas a una planta ya le están dando nutrientes. Lo cierto es que incluso haciéndolo así, podrías estropear y pudrir las plantas, así que lo mejor es seguir el siguiente método:

Si tienes un jardín o un terreno, haz un agujero más o menos profundo. En él vas a echar desechos orgánicos vegetales como restos de lechuga, cáscaras, frutas etc. Todo eso lo tienes que mezclar con un poco de la misma tierra que retiraste del agujero, eso sí, en menor cantidad.

Cuando lo tengas todo bien mezclado, echa un poco de agua para humidificarlo (no mucho), remuévelo bien. Tapa el agujero con un plástico, de esta manera preservarás la humedad. Cada semana puedes destaparlo y moverlo de nuevo para que se vaya compactando (si ves que se seca, agrega un poco de agua). Poco a poco irás notando como se unifica con la tierra, los desechos comienzan a mezclarse y adquiere un color oscuro.

Cuando veas que haya formado una pasta más o menos homogénea de tierra y desechos, es el momento de usarlo. Puedes mantenerlo ahí para que se preserve. Mezcla las tierras de tus plantas con este compost y verás como nacen con mucha más fuerza y vigor.

 ¿Es posible resucitar una planta que se ha secado?

Evidentemente, si la planta está totalmente muerta, esta tarea puede ser bastante complicada, por no decir imposible, pero si la planta tiene un aspecto totalmente seco, pero aún interiormente conserva vida, sí es posible reanimarla.

Si tienes la planta en una maceta, lo primero que tienes que hacer es trasplantarla y ponerla en otro recipiente, limpio y con nueva tierra. Abona esta tierra y remuévela bien para que quede suelta. A continuación, llenamos un cubo con agua y metemos la maceta en él (sin que el agua cubra la tierra). El agua debe quedar justo en el borde superior de la maceta.

Dejamos la planta así durante media hora y la sacamos. Repetimos el proceso todos los días, hasta que haya algún brote. Si haces esto en invierno, las posibilidades de que la planta vuelva a crecer son bastante remotas, al menos hasta la primavera o el verano. Si vemos que en una semana y media no hay señales de vida, entonces no podremos salvarla.

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Editorial Domag

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